Vivir una gran vida. Que no falte de nada. Buena comida, sana, variada y sabrosa. Una vivienda fresca en verano y calentita en invierno, donde quepa lo necesario y todas esos bibelots, que sea maja y duradera y en la que quepan niños sin estar hacinados. Una salud fuerte o medios al alcance que permitan mantenerla. Un trabajo agradable en el que apetezca estar. Hasta ahí, creo, estamos todos de acuerdo en que molaría tener todas estas cosas solucionadas. Comida, vivienda y sanidad.
Si miro la circunstancia terrícola bajo ese punto de vista, veo que hay una parte considerable de la población humana a la que le faltan las tres cosas: comen, si comen, arroz o potajes inventados por el hambe, viven en cabañas, si es que las tienen, y sobre todo tienen una salud de mierda, tienen plagas.
También veo a una escasísima parte de la humanidad que todavía vive, aunque parecen bastante felices en los documentales, en plan tribal. Ignoro si a estas pintorescas tribus les falta comida o se conforman con su dieta de frutos del bosque, sus hogares manufacturados con materiales de los alrededores y los remedios que les da la Naturaleza. Si lo son, seguramente habrá mucho que aprender de ellos. Y sobre todo, respetarlos. Luego veo a otra parte de la población pasándolas putas después de guerras, crisis económicas, vaivenes políticos, corruptelas varias, abusos de poder, explotación ajena, gobiernos fanáticos, o ladrones, o todo a la vez y en fin sistemas arcaicos que derivan la organización de su sociedad a personas que no piensan en el bien general. Esa parte de la población tiene suerte si disfruta de una de las tres cosas en las que hemos estado de acuerdo en que son básicas para vivir una buena vida: comen más o menos bien aunque el menú es reducido, viven en una casa destartalada que se cae a trozos, cuesta llegar a pagar la factura del agua, la luz, etc
martes, 20 de agosto de 2013
MUSIC NON STOP
Voy a explicar un secreto, algo que poca gente conoce, las entrañas de la bestia.
Cómo funciona un grupo de música.
Y es que a veces me da la impresión de que las personas creen, como pasa con la carne del supermercado y los animalitos de granja, que la música ya viene hecha y empaquetada con celofán transparente. Así, caída del cielo. Ready to listen.
Parece como si el proceso de creación, de ejecución y de producción no tuviera importancia alguna, o careciera de la suficiente seriedad. Nada se sabe de aquellos músicos que desde temprana edad dedican su tiempo, su dinero y su energía en aprender, en practicar, en dominar un instrumento. Ya sea de la manera clásica (solfeo y conservatorio o escuela), más roquera y autodidacta o más electrónica e, incluso, ruidista. Nada se sabe de las personas que un su mente pergeñan una estructura musical y luego la transforman en algo audible. Estemos escuchando el último éxito de pop masticable y adaptado a los tiempos, o una glamurosa pieza de jazz, estemos bailando al ritmo frenético de un bombo profundo, o tarareando el estribillo de una copla que cantaba la abuela, estemos llorando sobre una canción de amor que nos trae recuerdos, o pegando saltos en un pogo, detrás de todo eso siempre hay el esfuerzo y dedicación de seres humanos.
Lo digo porque esto que así leído resulta tan obvio, una verdad de Perogrullo, muchas veces se olvida.
En el caso de los grupos que tocan en directo, los que fabrican sus propios temas, el proceso de imaginar una canción a llevarla a la instrumentación y luego al directo requiere del mismo esfuerzo y tiempo que cualquier otra acción. El trabajo no es solamente aquello que nos da de comer bajo contrato. El trabajo es una dedicación. También requiere inversión económica: el local, los instrumentos y su mantenimiento, y el transporte no se pagan solos.
El músico de carrera tiene, además de una vocación, un oficio. El músico pop de compañía discográfica y demás parafernalia, lo mismo, además de fama. El músico underground está condenado a hacer de su vocación un hobby. No me digan que eso es porque el músico underground no tiene conocimientos de técnica o su música es peor que la otra. La calidad de su música no es relevante, pues el mundo de los intérpretes musicales oficiales está tan lleno de mediocridad como puede estarlo el resto.Y eso cualquier músico lo sabe. Todos nos admiramos los unos a los otros cuando reconocemos el talento y la pasión. La música es un lenguaje que no tiene fronteras, es el Esperanto de los sentidos y los músicos a base de comunicarse logran una conexión maravillosa con ese ente intangible que es la harmonía.
Puedo comprender que esa conexión mágica suene a extraterrestre cuando la escucha alguien que no tiene interés, o gracia, para manejarse con un instrumento o la idea abstracta de la composición musical. Pero el resto, el proceso, el trabajo, desaparecen.
Si no es a causa de la falta de calidad, de vocación y de talento, ¿por qué un músico underground está condenado a hacer de su oficio un hobby? Bueno, ¿por qué será?
Tiene elementos para dar a conocer el fruto de su trabajo, ya no necesita discográfica ni promoción, puede moverse a través de La Red y regalar su trabajo. Puede cobrar, si quiere, pero se expone a que la gente no quiera pagar por algo que, en principio, desconoce y que además no lleva el sello comercial que la mente vulgar necesita para tener ganas de escucharlo.Así que es mejor negocio regalar las canciones. Así que el local, la conexión a Internet, la grabación y todo lo que se necesita para autoproducir música lo tiene que sacar de su bolsillo.
Normalmente los músicos underground tienen otro trabajo, por supuesto. Ahora con la crisis o la estafa o lo que sea que es esta precariedad, la cosa está bastante difícil.
Un grupo, o deeejay, desea mostrar sus composiciones al público. Ejecutar en directo aquello que ha construído para que sea apreciado en su magnitud. No hay una gramola que canta sola. Hay una persona que saca ese sonido de su instrumento o de su máquina.
Para eso el músico underground busca salas y locales, y, a veces, lo buscan a él.
Aquí nos encontramos con la verdadera causa de que un músico underground se vea condenado a hacer de su oficio un hobby. A no ser que claudique y acabe metiéndose en algún tipo de sello independiente que le haga la vida un poco más fácil, llevándose un tanto.
Los locales se alquilan. Salvo pequeñas y honrosas excepciones de salas que buscan, investigan y consiguen una programación sólida y con estilo propio, las salas se alquilan de 300 a 600 euros las más normalitas. El grupo paga por tocar en un escenario decente con un equipo de sonido razonable.
Los pocos locales que no piden alquiler, por lo general se conforman con un equipo de sonido terrible que hace de la experiencia de tocar en directo una pesadilla. No me oigo. Nuestra frase favorita.
Y en muy pocas ocasiones, se remunera a la banda. Hay veces que a todas luces eso no es posible, porque no ha asistido suficiente público y hay que pagar la sala, por ejemplo. Otras se toca gratis para una causa.
Y aquí, patapam, nos damos de morros contra ele VERDADERO ENEMIGO del músico underground.
Los solidarios.
Los que quieren que seas solidarios con ellos, me refiero. Pero ellos no lo son contigo.
Que quede bien claro para todo el público, que los músicos tocan gratis por una sola causa: TOCAR
Y si llevan tiempo sin poder, se apuntan a un bombardeo con tal de hacerlo.
No estoy hablado de bandas como Frito y los Fritipaldis, Amargal o Tontillo, o hasta Mismal, que tocan gratis (o, mejor dicho, ceden una parte de sus ganancias) por causas que quedan bien. Estoy hablando de que aquí cualquiera monta un festival de 5 grupos por todo lo alto, lo anuncia, pone una barra y llena la programación de bandas que no cobran ni un duro y encima se llevan sus propios instrumentos. Tocas gratis porque es la ocasión de hacerlo, pero en realidad muchas veces ni sabes de qué va la "causa", puede que ni siquiera exista. Si no que es una costumbre local. No pagar a los músicos.
Y encima van de alternativos.
Y de solidarios.
La causa puede ser cualquiera, como en Tele 5.
Y si no tocas gratis, eres un rancio.
Sociológicamente, además, podríamos incluso discutir la utilidad práctica de esos conciertos y actividades solidarias.Y en algunos casos hasta su transparencia. No veo que las causas, repartidas, diseminadas, sean todas tan útiles como pretenden, ya que la mayoría son sólo tiritas que de ningún modo reparan el daño mayor.
De hecho, un grupo de música es una causa en sí, una cooperativa, una ONG cuya causa es la supervivencia de la cultura.
lunes, 5 de agosto de 2013
COCTAIL
INGREDIENTES:
-ENERGÍA: Ahora resulta que el Sol es de Iberdrola. Cobra un tanto si usted instala placas solares para aprovechar la energía. Parece que es mucho más rentable que construirlas ellos y venderlas, en un ejercicio mucho más honesto del negocio. Este es el estilo que está de moda. Si puedo ganar pasta fácil, para qué ser justos, cuidar el planeta, evolucionar tecnológicamente...bah, a quién le importa la humanidad. Lo que chana es tener un masseratti y veranear en invierno. Me da igual el resto. Que se jodan, pobres desgraciados. A curraaaar, que es para lo que habéis nacido. O así me lo imagino yo.
- MÚSICA: Un grupo de punk cubano llamados Porno para Ricardo aterrizaron en la Sala Monasterio de Barcelona al grito de "Que se muera Fidel", según la prensa. Simpáticos, buenos músicos y punkers rollo setentas, ironizan sobre el sistema. El suyo, por lo visto, tampoco mola. No sé por qué lo sospechaba, y eso que soy de Gràcia. El concierto fue retransmitido para varias cámaras de video, foto y móvil, mientras el público coreaba detrás. El show ahora está en La Red. En los locales ya no queda ni Cristo (a ver si el cigarro electrónico alegra los bares, sssshhh no lo digan muy alto que lo prohiben). Lo cual hace pensar en la cultura de las apariencias que estamos fomentando. La Red nos une, pero también nos separa. La realidad virtual es mejor que la ficción. La realidad es lo que sigue espantando.
- TELEVISIÓN La exaltación de la apariencia llevada al límite. Decore su casa, decore su tarta, aprenda a sacar provecho de su negocio. Esos hombres esculturales con el cerebro de un mono y la lengua deformada por los esteroides. Esas chicas rechonchas de tetas asfixiantes y mentalidad retrógrada. Mientras se ridiculiza a los intelectuales, la gente culta, que lee, que escribe, incluso que piensa. Salvo dos o tres viejos a punto de morir que sirven como futuros best-sellers, y los gurús de medio pelo que sirven para lo mismo. Intelectuales de usar y tirar, vamos. Ser superficial es incluso mejor que estar delgada. Ahora todo es un pack. De hecho, ahora te prefieren gorda y embutida en lycra encima de enormes taconazos. Lo que importa es que usted esté orgulloso de ser imbécil, críe a niños más imbéciles aún, les anime a follar y a tener hijos lo antes posible. Dinero fácil. Dinero sucio. Un mañana por el que nadie se pregunta.
- RECORTES: Siguen además los recortes en educación, en sanidad y en justicia. Corto por aquí y añado por allá. Siguiendo un criterio de lo más cuestionable. En todas partes, lo mismo. El nombre y la ideología a la que representa no es más que escenografía. Usted, esté donde esté en este planeta tan curioso, es cliente y obrero de una estructura muy grande en manos de inconscientes.
Agite la coctelera.
lunes, 15 de abril de 2013
REPETICIÓN
Me pregunto qué clase de combinación astral habría cuando empecé a escribir este blog. Y qué es lo que ha cambiado. Creo que me he decepcionado, que he perdido la esperanza. Suena fatal, lo sé, hiperdramático. Con lo bonito que fue tener confianza en la Humanidad, en su sentido del conjunto, su responsabilidad, su imaginación y potencial. Casi lo vi, casi lo toqué. Me fue posible, por un momento, visualizar un mañana organizado al servicio del cerebro humano, por su evolución, su desarrollo. Un mañana en el que entendíamos nuestra existencia, en el que aprendíamos a sacarle beneficio, no como frutas estrujadas que dan zumo, si no como árboles que generan esos frutos. No sé si me explico.
Procuro hacerlo lo menos posible, pero hoy he visto el telediario. Por sí solo, eso ya basta para tirarse de los pelos y ponerse en plan negativo, angustiarse por el mundo que vivimos. Es de locos. Los líderes del mundo son personajes que parecen sacados de un cómic. Enfermos mentales. Megalómanos. Prostitutas. Representantes, dicen. ¿Y qué representan? El egoísmo, la avaricia, la mentira, el teatrillo. Una función. La misma noticia con caras nuevas. ¿Cuántos Madrid-Barça se habrán jugado ya?, ¿cuántas niñas se han raptado?, ¿cuántos chiflados han tenido al mundo en sus manos?, ¿cuantos imbéciles han representado el mismo rol?, ¿cuántas veces se ha vendido la misma moto?, ¿cuántos dictadores han cambiado de disfraz?, ¿cuántas revoluciones sexuales vamos a vivir? Es aburrido. Repetitivo. Absurdo. Lucrativo. Y lo peor: es estúpido. Que la tele te lo venda y utilice la información es una cosa, y otra muy otra es que, interpretaciones a parte, eso esté, de todos modos, sucediendo.
El pensamiento de moda es el pensamiento a la contra, como vemos estupendamente REcreado en la televesión. En realidad no hay debate, si no vueltas y más vueltas a la misma cosa. Lo que se llama marear la perdiz. Y esto se refleja muy bien en la sociedad. En las convesaciones que tenemos. En las opiniones que manifestamos. En lo que hacemos. Estamos tan acostumbrados a que nos digan qué es lo que tenemos que pensar, que cuando nos toca hacerlo por nosotros mismos sólo se nos ocurre ponernos directamente a la contra y allí encontramos lugar seguro, en el que, nuevamente, el pensamiento es único. La objetividad, la perspectiva, la perdimos por el camino. No me refiero a opiniones sobre temas concretos si no a las grandes corrientes de ideas que flotan en el aire. Siempre hay dos, ¿no se han dado cuenta? Dos direcciones (izquierda o derecha, lo del centro siempre cojea, dicen) Dos bandos. Contrarios, irreconciliables.
Por los tiempos de los tiempos. Once again. Y otra, y otra. Como un disco rayado. Y la casa sin barrer. Y el dinero, siempre para los mismos. Cada vez más tontos, pero con los deditos muy ágiles.
sábado, 13 de abril de 2013
Barcelona, abril, 2013
Barcelona, año 2013.
Por fin sale el sol.
Calienta.
Un frío invierno y un cambio de contador me han costado un ojo de la cara.
Una se pregunta si no tiene derecho a combatir el frío con una estufa de 2a mano comprada en un Cash converter. A decir de la factura de la luz, no entiendo como he pasado meses semicongelada y sin poder separarme del radiador, cosa que no ayuda precisamente a trabajr en casa.
Con el Sol, eso que me ahorro.
Camino por la calle y tropiezo cada vez con más vagabundos, con personas que duermen en cajeros o piden en las esquinas y en las puertas de los supermercados. En el metro, abajo equipos estratégicos se aseguran de que el dinero entra en los bolsillos de la empresa, arriba te persiguen muchachos para encuestas o captaciones. Miles de carteles de "se vende", "se traspasa" y "se alquila" en locales y viviendas. Da miedo.
Si hay personas que analizan los mercados, aparentemente no han encontrado la manera de esquivar ni la crisis, ni el cambio de perspectivas en las actividades empresariales e industriales por la aparición de internet, ni la escabechina económica perpetrada por quienes manejan la pasta. Estamos en bragas.
Mi oficio es sencillo y agradable, se trata de ser amable diariamente con personas que quieren comprarse algo o regalarlo. Soy dependienta. Mi oficio casi ha desaparecido. Las tiendas, cierran, o las gestionan directamente los dueños. Cuando no, las condiciones laborales han caído en picado. Pretenden que se trabaje todo el día, de pie y escuchando música aterradora por 900 euros al mes, que casi en su totalidad se van en alquiler y facturas de agua, luz, gas, internet y comida. No tienes ni para pipas.
No existe Plataforma de Dependientas Sin Trabajo ni nada que se le parezca.
La otra posibilidad es agobiarle a usted por teléfono o increparle por la calle, a ver si le vendo algo y cobro alguna comisión.
Veremos como se desarrolla todo. El paisaje no es alentador. Y ya no se trata de mantener el optimismo, si no de empezar a ser realista.
A este gobierno, ni a ningún otro, le importa un bledo el mercado laboral. Todo es postureo.
Ningún partido está aportando una solución real a este desbarajuste.
Nadie habla de previsión e inversión.
Son un desastre. Se pelean por chorradas. No se escuchan unos a otros. Todos quieren imponer. Todos hablan para sí mismos.
Mientras tanto la gente, sin esperanzas, adoran a vírgenes con el bolsillo lleno, y a héroes del siglo pasado. Corren desnudos envueltos en una bandera. Perdidos.
No hay pasta. La tienen otros.
En un hospital privado, un conserje de uniforme con sombrero le abre la puerta del coche y unos botones le llevan la maleta a la habitación. Parece Hollywood.Paga más de 100 euros al mes para pasar un día en Hollywood de vez en cuando.
Es todo muy absurdo.
Dan ganas de aplaudir como Totó (Milagro en Milán) cuando ve salir a los ricos de la ópera, envueltos en esplendor. Algunos tienen pensamientos más violentos.
Creemos que en verano, con la llegada de los turistas, tendremos más oportunidades.
Un lugar hermoso como el nuestro, con un clima maravilloso y la cocina ideal, y tener que estar mendigando a los que bajan del frío. Qué estupidez.
Pero, en fin, ya estamos acostumbrados.
miércoles, 3 de abril de 2013
Espiral
Siempre me impacientó el cambio de pantalla.
Lo inevitable que queda por vivir.
Los últimos coletazos de los que se aferran a lo que está quedando atrás.
Coletazos inútiles, ruidosos, muy molestos.
Ante la intuición de lo nuevo, corremos a lo conocido, lo que ya está bien visto, lo que parece seguro.
El ser humano ante la novedad siempre da un paso atrás.
Vuelve a lo que ya conoce.
Es una costumbre un poco fea. No hay nada inmutable, deberíamos probar otra cosa. Por ejemplo, ese paso atrás, quién sabe, tal vez puede aprovecharse para tomar perspectiva y luego, sin dudarlo, impulso.
Pero son los mismos que corren hacia atrás que los que no pueden soportar que en cambio otro, se adelante. Y tiran con todas sus fuerzas, intentando reafirmar una realidad que sus miedos han escogido. Vuelven con sus tópicos. Contagiándose entre ellos. Formando con sus cuerpos dinosaurios enormes que luchan unos contra otros o se reproducen, en un frenético, violento, baile destructivo. Zombis que andan patosos, pero muy a gusto con su personalidad compartida. No sé si me explico.
Es mejor no probar nuevas palabras, caminos nuevos. Es mejor quedarse dando tumbos en el lodo de un suelo que ya ha sido pisado millones de veces, rebautizarlo, revisitarlo, ponérselo encima como un disfraz. Es mejor eso que quedarse desnudo, hacer una pausa, mirar, pensar en lo que ha ido bien y en lo que no, reflexionar y sentarse un instante a preguntarse si aún quedan fórmulas. ¿Es mejor?
Es, simplemente.
Dos amigas que no se conocen me han dicho esta semana que las cosas giran en espiral. Todo es posible.
Buscar soluciones que puedan satisfacer tanto el hambre de los codiciosos como la vanidad de los ombligos. Estén en el lugar que estén de la famosa Pirámide social, o del complicado engranaje de la espiral cósmica.
Una solución que, si bien nunca será de la satisfacción del insatisfecho, bien pueda, por lo menos, asegurar un mínimo consenso. El debate es siempre necesario. Pero no es útil si no llega nunca a conclusiones.
Las masas, afectadas por una gestión nefasta, claman por la honestidad de sus representantes.
Y tienen derecho a hacerlo, y desde luego mucha razón.
Preguntarse por el sentido de la Democracia, el valor del dinero, no sé, cuestionarse si es apetecible ser representados, si es factible mejorar las cosas de manera práctica, si se está o no en verdad de acuerdo con lo que se proclama, si se actúa en consecuencia, si el problema está en los bancos o en el total de la organización del sistema.
Mirarse el ombligo, mirar el movimiento del Universo o lograr una visión global de la especie, de su organización y de su futuro. Las tres son posiciones la mar de decentes. Las tres a la vez ya es mucho pedir.
jueves, 28 de marzo de 2013
NeoMester
Hoy ha habido nueva entrega del NeoMester, lean:
Me parece interesantísmo lo que señala mi amigo Ángel en esta entrega: la idea de que nos estamos entrenando para asimilar el uso de tecnologías , que, con inmensas posibilidades, pueden cambiar nuestra realidad, nuestra visión. El shock es tan importante, que hay que hacerlo poco a poco.
Esa es una idea de ciencia-ficción.
Un planteamento serio que se desarrolla a través de la fantasía literaria.
Una reflexión adornada con palabras futuristas.
Una aventura por la probabilidad.
La ci-fi lo explica todo.
Aún hay mucho que aprender.
jueves, 7 de marzo de 2013
La Apariencia es el nuevo Intelecto
Estoy leyendo la autobiografía de Isaac Asimov.
La vida de un señor inteligente, sincero y generoso, de un gran escritor y divulgador del conocimiento.
Nada menos.
Lo cuento porque me da la sensación de que este tipo de persona no abunda demasiado.
Me pregunto por qué.
¿No es la sabiduría un fin digno de ser perseguido?
Pongo la tele. Paseo un rato por las Redes Sociales. Hojeo un periódico. Analizo las portadas de las revistas. Escucho algunas conversaciones. Me fijo en los ídolos de las masas (de todas ellas) y en la iconografía de moda. Observo un poco alrededor.
Y me doy perfecta cuenta de que no. La sabiduría no es, ni muchísimo menos, un fin que nuestra sociedad considere importante. Todo el mundo reacciona de alguna manera ante una persona inteligente y/o culta, como es natural. Pero no son dones que sean tan respetados, imitados o admirados como la riqueza material, la belleza física o la simple fotogenia.
Vivimos en un mundo de titulares. Hace poco leí uno que decía que el 90% de informaciones en Facebook eran recibidas exclusivamente a través del título. Eso quiere decir que el 10% lee, y la gran mayoría se limita a darse por enterado. No me parece mal. Hay tantísima información que las personas regresan a sus límites conocidos, y reducidos, para sentirse de nuevo seguras y acompañadas. El experimento de las Redes Sociales, que es fascinante desde todos los ángulos, empieza a dar sus primeros resultados perceptibles. La apertura que significaba compartir los propios conocimientos con otras personas de diversa índole (familiares, colegas, amistades, conocidos, desconocidos, afines y contrarios) no está siendo asumida, en mi opinión, por la población humana que usa las Redes Sociales. Y puesto que la educación, la cultura y la condición social y geográfica no ha sido la barrera (los porcentajes nos reflejan a todos) me inclino a pensar que un mundo de titulares es lo que todo el mundo desea. Fotos. Imágenes. Frases. Directas y cortas. Y si puede ser, previamente reflexionadas por otros. Cada vez más amantes de lo reducido, fans de un eslógan, de un icono, de una marca, de un equipo, de un país, de una estética, de un tipo de música y, si hay suerte, de alguna película o novela.
Como tengo una mente de ciencia-ficción, no puedo evitar imaginarme una aplicación de I Phone mediante la cual un ser humano pueda programar su entorno de acuerdo a una imagen previa que desea imitar para no tener que tomarse el trabajo de construir una identidad propia, de cuestionarse su propia existencia y su influencia en la época que vive. Esta aplicación ofrecería un Kit Completo: cómo debe vestirse, qué debe opinar, a quién debe votar, qué tipo de vida debe llevar, qué tipo de entretenimiento le conviene y mediante una hermosa impresora 3D, Apple le hará llegar todo lo que usted necesita. Y así vivir una vida plácida, sin complicaciones, relajada y feliz hasta el día de su muerte.
Estoy influenciada por Black Mirror.
Con esto quiero decir que pienso que estamos perdiendo a pasos agigantados aquello que más deberíamos cuidar, alimentar y desarrollar, que es nuestro cerebro, único, espectacular. Tantos años de comida de coco mediático han hecho estragos.
Lo que chana ahora es una foto de perfil, que nos defina como amorosos padres...o tal vez glamurosas criaturas de la noche. Un avatar, un disfraz que acaba poseyéndonos.
Tanto gritar que tenemos derecho a opinar, que deseamos que se respete y se valore el bien común, que merecemos la abundancia en lo funtamental...para acabar siguiendo a un personaje mediático, endiosándolo hasta lo nauseabundo y encumbrándolo como el máximo artífice de una realidad aceptada. O al revés, enfáticamente odiando en público a quien representa justo lo contrario.
Los ombligos están hoy cubiertos de telas y telas, de capas de tela impresas con caras, con colores, que representan aquello que quisiéramos ser.
Como monitos que somos, hacemos de la mimética el arte de la vida.
Bueno, pues ya puestos...¿qué hay de la inteligencia?, ¿nadie siente el deseo
irrepimible de imitarla?...es posible, sólo posible, que la belleza
física, la fotogenia, la apariencia, sean muchísimo más asequibles para la mayoría de nosotros que
la capacidad intelectual. La confianza en la inteligencia, el placer de conocer, la curiosidad por lo desconocido, el poderoso empeño implacable, joder, la necesidad de ser uno mismo, de PENSAR por uno mismo, de SABER...no deben ser facultades de uso demasiado común.
Hace tiempo escribí aquí una llamada a los Intelectos, a que surgieran de las profundidades en las que yo los creía escondidos. Empiezo a sospechar que no existen ya.
Atrapados en la espiral de lo cómodo, caeremos en manada hacia el abismo de la ignorancia. Y esta vez no podremos culpar a nadie.
miércoles, 23 de enero de 2013
Black Mirror
Hoy siento que todo es posible.
El empeño humano es poderoso.
Las ideas disparadas a la velocidad del rayo saltan desde las teclas para cambiar el mundo.
Todo es posible. Vuelve Black Mirror.
El empeño humano es poderoso.
Las ideas disparadas a la velocidad del rayo saltan desde las teclas para cambiar el mundo.
Todo es posible. Vuelve Black Mirror.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Lo mío es de ciencia-ficción
Ya dije aquí que a veces creo estar viviendo en una novela de ciencia-ficción.
Pues hoy, me reafirmo.
Y muchas veces lo que ocasiona tal sensación es el viaje en metropolitano.
El metro de Barcelona es la expresión total de una antiutopía.
La continua presencia de seguratas. Los frentes de picas. Los perros. Los músicos del mundo. Los turistas. La megafonía presumiendo de cámaras de vigilancia. La tele gigante. Las máquinas de cobrar. Los precios asfixiantes. La publicidad agresiva. Los plafones monocromos. Los largos pasillos subterráneos.
Dada la cantidad de personal dedicado a la caza de delicuentes que contratan, pareciera que más de la mitad de usuarios somos ladrones de muy baja calaña. Lo cual ya es un insulto, o al menos yo me lo tomo así. Lo único que quiero es moverme rápidamente por la ciudad y en el camino me tratan como a una rata. En cambio, personal de ayuda, de información, de atención, cada vez hay menos. ¿Dónde queda aquello del trato al cliente? No hacen falta camareros que me sirvan un café entre parada y parada, pero qué mínimo que un rato agradable. Prefiero ver graffittis, u otro tipo de obra gráfica, en las paredes, que anuncios con caretos cada vez más clónicos y desfigurados por la avaricia. Prefiero escuchar buena música en vez de los anuncios y las amenazas disfradadas de paternalismo. La tele está bien, y a veces las noticias me interesan, pero me gustaría poder escoger yo misma los contenidos. De hecho, ya todo el mundo puede consultar las noticias en su propio móvil, así que la tele del metro sólo se entiende como otra herramienta más de publicidad, que supongo es el último bastión que le queda al ayuntamiento de cuando el metro fue público.
Y no me creo que todo el montaje de seguratas parriba seguratas pabajo sólo sea para que paguemos el billete. También quieren educarnos. A obedecer, a pagar sí, a tener miedo.
¿Quienes?, me pregunto, ¿quienes son esas personas que envían el mensaje de la sumisión?, ¿quienes son "ellos"?, esa palabra que algunos de mis amigos no me dejan usar. Ellos, los que pretenden convertir al mundo en una antiutopía. Oiga, yo he leído bastante ci-fi. Y este tipo de maniobras SIEMPRE tienen a un gobierno mundial, megalómano y dictatorial con muy malas intenciones, detrás. ¿Quienes son ellos?,¿son los mercados, las empresas, los millonarios, las castas, las
sectas, los supervillanos los que están detrás de todo esto?, ¿y por qué
lo aceptamos los que no somos nadie?, ¿por qué hay humanos normales que
aceptan los puestos de represión a cambio de un sueldo ajustado?
No sé si serán los Iluminatti, los Annunakis o los Reptilianos pero estoy segura de que si encuentro las gafas de sol adecuadas, podré verles la cara.
P.D: Para los no-cifi, esto último es una referencia a la película "Están vivos" de Carpenter.
Procuren ver y leer ciencia-ficción, quizá esas son las gafas que precisamos.
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